
Hace tiempo os hablé de la Venta Lanada, una de las más antiguas que conozco. Allí disfrutamos de una excelente comida tradicional a base de puchero y migas, platos contundentes que ya empiezan a apetecer. Nos obsequiaron en aquel entonces con un vino excelente, con la promesa de invitarnos a la vendimia en los montes de Málaga en estos días de septiembre.
Ayer por la noche recibí la llamada de Francisco, y tras el madrugón llegamos a la venta, desde donde nos acerca a la finca de un amigo, a unos cuantos kilómetros por pistas sin asfaltar. Juan Sánchez Gaspar, natural del cercano pueblo de Colmenar, nos recibe amablemente en el mismo viñedo.
Aunque llegamos muy temprano, ya ha recogido unas cuantas espuertas de uvas, que lucen espléndidas al sol de la mañana, momento que aprovecho para sacar unas cuantas fotos, mientras nos explica los diferentes tipos de uva, sus características y usos, a la vez que vamos catando cada una de ellas, algunas de un dulzor intenso, como la moscatel malagueña, la cepa que dio fama al vino Málaga.
Tras la epidemia de filoxera de 1877 desaparecieron de los montes de Málaga gran parte de los viñedos, desapareciendo asimismo uno de los vinos más famosos y exportados del mundo en aquella época. Poco a poco, mediante injertos de cepas europeas sobre las raíces de las americanas, más resistentes a la plaga, se ha ido recuperando la producción hasta nuestros días.

Juan cultiva en sus terrenos muchas cepas, sobre todo la Pedro Ximenez, pero también muchas otras especies, algunas con gruesos troncos de más de 25 años de vida. Uvas tinta, Jaén blanco, Jaén negra y moscatel son algunas de las que cultiva y que luego mezcla para hacer su propio vino, como vienen haciendo durante generaciones los habitantes del lugar.
Nos enseña las herramientas rudimentarias que usa para hacer el vino, que probamos del barril, con unos dos años de solera. Es un vino dorado claro, cristalino, de sabor intenso, seco propio del Pedro Ximenez, con un retrogusto entre áspero y dulce. Se nota la mezcla con moscatel, que aporta color y aumenta el contenido alcohólico, que sin duda debe ser elevado.
Quedamos emplazados para la anual Fiesta de la Vendimia, que se celebrará dentro de una semana en el Lagar de Torrijos, uno de los pocos lagares que se conservan intactos. Nuestro amigo Francisco participa pisando la uva, y prometen degustaciones de vino de la cosecha pasada, arroz, pan y aceite del lugar. Allí estaremos.

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Da alegria cuando hablan de la tierra de uno. gran vino el malagueño.
Hola! Gracias, la verdad es que hay buenos vinos por todas partes, lo que pasa es que algunos se "venden" mejor que otros, que es quizás lo que falta a los de por aquí. De todos modos ya empiezan a haber buenas bodegas que producen vinos de Málaga con una calidad muy alta, ya iremos hablando de ellos, claro. Un saludo.
ole ole y ole viva ese vino de los montes ahi, que te metes dos vasos y ya vas cantando, que rico.
En la casa de guardia venden buenos vinos, me acuerdo que un exjefe mio nos regalaba una botellita de Garijo que estaba de muerte.
Hola! Tienes razón, la Casa de Guardia es una de los sitios de vinos con más solera, estuve hace unos días por allí y, aparte de los vinos, como el moscatel o el pajarete, sirven un excelente vermút casero, con un aroma a canela y naranja…una maravilla. A ver si hago unas fotos y lo ponemos en el blog, se lo merece.